El estilo cubano designa un estilo de baile de la salsa, también llamado estilo «Casino» o «De la calle».
Las diferentes denominaciones aluden a la procedencia de la salsa cubana: ella fue tanto de los elegantes casinos y cabarets de la Habana como de los barrios y de los campos rurales de la isla.
Debido a la primera procedencia, la salsa cubana estuvo en un aprieto: cuando se desarrolló en los años setenta, no hubo más casinos ni cabarets en Cuba. Estos eran visitados mayoritariamente por la alta sociedad y los turistas norteamericanos y fueron prohibidos después de la revolución cubana de 1959. Como consecuencia, no se distinguió más entre los estilos “Casino” y “De la Calle”.
La salsa cubana parece más bien juguetona, rítmica y animada y no tiene ninguna orientación clara. Ella es en cierto modo ‘con las mangas de la camisa arremangadas’ y poco reglamentada. Sin embargo, para las distintas figuras -algunas son muy complicadas y confusas-, hay varias combinaciones de pasos básicos que deben ser dominadas para poder ejecutarlas correctamente.
Al contrario de los estilos norteamericanos Nueva York y Los Ángeles, el hombre comienza con su pie derecho.
La característica principal del estilo cubano son los giros de las parejas de baile alrededor de un foco (punto central) común. Aparte de eso, la mujer casi nunca se suelta del compañero, lo que les deja relativamente poco espacio libre para interpretaciones propias en el baile.
Los pasos de baile normales comienzan con el primer tiempo de la frase, que tiene dos compases de cuatro tiempos cada uno. Cuando se baila se cuentan así los tiempos: 1, 2, 3, -, 5, 6, 7, -. El cuarto y el octavo tiempo consisten en pausas, en las cuales, a veces, se hace un tap o zapateo; pero, frecuentemente, para el espectador, especialmente con piezas musicales muy rápidas, es apenas visible y sirve para la acentuación del ritmo del baile. Los pasos pueden comenzar, sin embargo, también en el segundo o el tercer tiempo del compás (ver abajo).
Se bailan los pasos o bien adelante y atrás, especialmente con los europeos y norteamericanos; o bien hacia el lado, especialmente con los latinoamericanos. En este último caso, los pasos son bailados también, adicionalmente, hacia atrás.














